Existen mensajes con los que el cuerpo humano comunica a su huésped las enfermedades, en el lenguaje que dispone: los síntomas. La medicina ortodoxa destruye al mensajero sin escuchar el mensaje

Homeopatía

La Homeopatía es un método terapéutico para la prevención, alivio o curación de enfermedades utilizando medicamentos homeopáticos.

La homeopatía es eficaz para prevenir y tratar enfermedades agudas, crónicas y en cuidados paliativos.
En homeopatía el objetivo es ir más allá del alivio de los síntomas que van apareciendo, se busca ayudar al paciente a restablecer globalmente su equilibrio natural. Por eso se dice que el tratamiento, en homeopatía es individualizado.

Además, estos medicamentos tienen la ventaja de que no presentan contraindicaciones, interacciones medicamentosas ni efectos adversos relevantes relacionados con la toma del medicamento, por lo que se recomiendan habitualmente para todo tipo de pacientes, incluso niños, embarazadas y enfermos polimedicados.

La homeopatía considera cada caso de forma individual porque entiende que “no hay enfermedades, sino personas enfermas”, y tiene en cuenta las características propias de cada persona y su forma de vida. Cada individuo corresponde a un homeotipo, que incluye ciertos rasgos físicos y psicológicos, y también propensiones o tendencias patológicas.

Atendiendo a esta individualización, cada remedio homeopático debe ser elaborado para tratar exclusivamente la dolencia concreta de un único paciente, y se preparan a partir de sustancias minerales, vegetales o animales. Para prescribir el remedio y la frecuencia de administración, el homeópata analizará los síntomas principales que presenta el enfermo y su forma peculiar de manifestarse (horario, intensidad, atenuantes, localización…), y si estos síntomas se acompañan de ansiedad, depresión, angustia… Además de valorar los signos externos de la dolencia, tendrá en cuenta la constitución física del paciente y el entorno en el que vive.